Hay una preocupación que aparece mucho cuando una pareja empieza a imaginar el reportaje de su boda:
“No queremos perdernos el cóctel haciendo fotos.”
Y es completamente comprensible.
Habéis reunido a vuestra familia y amigos para celebrar con vosotros. Después de la ceremonia empiezan los abrazos, las felicitaciones, las copas, las conversaciones y probablemente uno de los momentos más relajados de toda la boda.
Lo último que apetece es desaparecer durante una hora porque “ahora toca hacer las fotos”.
La buena noticia es que no hace falta.
Un reportaje de pareja no debería convertirse en una sesión interminable. Bien organizado, puede ocupar muy poco tiempo y seguir ofreciendo fotografías naturales y cuidadas.
¿Cuánto duran normalmente las fotos de pareja en una boda?
No existe una duración exacta.
Depende del lugar, la luz, las distancias y el tipo de fotografías que queráis. Pero una buena sesión de pareja no necesita necesariamente 45 minutos o una hora.
Muchas veces, 10, 15 o 20 minutos bien aprovechados pueden ser suficientes.
La diferencia está en llegar al momento con una idea clara.
Si el fotógrafo conoce previamente el espacio, sabe dónde está la mejor luz y tiene localizada una zona que funciona, no hay necesidad de caminar durante media hora buscando fotografías.
Se sale.
Se hacen las fotos.
Y se vuelve a la celebración.
Así de sencillo debería sentirse.
¿Hace falta hacer una sesión de pareja el día de la boda?
No es obligatoria, pero suele merecer la pena reservar unos minutos.
Durante prácticamente todo el día vais a estar rodeados de personas.
Familiares durante los preparativos.
Invitados en la ceremonia.
Amigos en el cóctel.
Mesas durante el banquete.
Todo el mundo durante la fiesta.
Las fotografías de pareja son uno de los pocos momentos en los que podéis tener algunas imágenes tranquilas de los dos juntos.
Pero eso no significa convertir la boda en una producción fotográfica.
Puede ser simplemente un paseo corto por la finca, unos minutos después de la ceremonia o una pequeña pausa cuando la luz empieza a bajar.
Cuanto más sencillo, mejor.

Por qué una hora de fotos puede ser demasiado
Si os encanta posar y queréis una sesión editorial extensa, dedicar más tiempo puede tener sentido.
Pero para muchas parejas ocurre justo lo contrario.
Después de cierto tiempo empiezan a pensar:
“¿Queda mucho?”
“¿Habrá empezado ya el cóctel?”
“Quiero ir con mis amigos.”
“¿Dónde estará mi familia?”
Y ahí la sesión deja de ser natural.
Las mejores fotografías suelen aparecer cuando todavía estáis disfrutando del momento, no cuando lleváis cuarenta minutos siguiendo instrucciones.
Además, durante vuestra ausencia siguen ocurriendo cosas.
Los invitados están celebrando.
Y vosotros deberíais estar allí con ellos.
La importancia de elegir bien el momento
Quince minutos en el momento adecuado pueden dar mejores resultados que cuarenta minutos con mala luz.
Por eso el horario importa.
Una opción habitual es hacer algunas fotografías después de la ceremonia, aprovechando que ya estáis juntos y todavía existe toda esa emoción.
Pero hay otra posibilidad que funciona especialmente bien: reservar unos minutos más tarde, cerca del atardecer.
La luz en ese momento suele ser más suave y agradable.
No hace falta abandonar la boda durante mucho tiempo.
El fotógrafo puede avisaros cuando la luz esté en su mejor punto, salir unos minutos y volver.
Cinco o diez minutos pueden cambiar completamente el reportaje.
Fotos naturales no significa dejaros solos sin saber qué hacer
Este es un miedo bastante común.
“Si no sabemos posar, ¿qué hacemos durante esos quince minutos?”
Nada especial.
Un fotógrafo que trabaja de forma natural puede dar pequeñas indicaciones sin convertirlas en poses rígidas.
Puede pediros que caminéis.
Que os acerquéis.
Que habléis entre vosotros.
Que miréis hacia un lugar determinado porque la luz funciona mejor.
Y después dejar que ocurra algo.
Una risa auténtica siempre funciona mejor que intentar fabricar una.
La idea no es que sepáis posar.
La idea es crear las condiciones para que os olvidéis de que estáis posando.

¿Y las fotos familiares? ¿También necesitan mucho tiempo?
Aquí la organización sí marca una diferencia enorme.
Las fotografías familiares pueden convertirse en una parte pesada del día si nadie sabe quién tiene que aparecer.
“Ahora falta el hermano.”
“¿Dónde está la abuela?”
“Traed también a los tíos.”
“Esperad, falta una foto con los primos.”
Y pasan veinte minutos sin darse cuenta.
La solución es bastante sencilla: decidir previamente cuáles son las fotografías importantes.
Padres.
Hermanos.
Abuelos.
Familia directa.
Si alguien cercano ayuda a localizar a esas personas, las fotografías pueden resolverse rápidamente y todos pueden volver al cóctel.
No hace falta fotografiar todas las combinaciones posibles de invitados.
El resto aparecerá naturalmente durante el día.
Cómo conseguir más fotos sin dedicar más tiempo
Aquí está una de las ideas más importantes.
Las fotografías de pareja no tienen por qué concentrarse todas en un único momento.
El fotógrafo puede aprovechar pequeños espacios durante toda la boda.
Dos minutos antes de entrar al banquete.
Una fotografía mientras camináis hacia otro espacio.
Cinco minutos cuando aparece una luz bonita.
Un momento tranquilo después de la ceremonia.
Una salida rápida al atardecer.
Así, al revisar el reportaje después, parecerá que habéis hecho muchas más fotos de pareja de las que realmente sentisteis que estabais haciendo.
Y esa es precisamente la idea.
Tener el recuerdo sin sacrificar la experiencia.
¿Qué pasa si la finca tiene muchos lugares bonitos?
No hay que fotografiarse en todos.
Este es otro error bastante habitual.
Una hacienda puede tener un patio precioso, unos jardines, una escalera, varias fachadas, un salón histórico y una zona con vistas.
No significa que necesitéis una fotografía en cada rincón.
Elegir dos o tres espacios buenos suele funcionar mejor que recorrer toda la finca intentando completar una lista.
El reportaje debe contar vuestra boda.
No convertirse en un catálogo del lugar donde os habéis casado.

Lo que realmente recordaréis del día
Dentro de unos años probablemente no recordaréis si la sesión duró doce o dieciocho minutos.
Pero sí recordaréis haber disfrutado del cóctel.
El abrazo de alguien que hacía tiempo que no veíais.
La conversación con vuestros amigos.
La emoción de vuestros padres.
La fiesta.
Y también tendréis esas fotografías de los dos.
Por eso hay que encontrar un equilibrio.
Las fotos son importantes porque permanecen.
Pero para que puedan contar una historia, primero tiene que existir una historia que hayáis vivido.
Cómo trabaja Raúl Pilato las fotos de pareja
La filosofía de Raúl Pilato parte precisamente de esa idea: la boda está para vivirla, no para pasarla posando.
Las fotografías de pareja se plantean de forma ágil, buscando previamente los espacios y la luz para aprovechar el tiempo sin alejaros demasiado de vuestros invitados.
No hace falta desaparecer durante una hora.
No hace falta recorrer cada rincón de la finca.
Y, sobre todo, no hace falta saber posar.
El objetivo es conseguir fotografías bonitas y naturales mientras vosotros seguís sintiendo que estáis disfrutando de vuestra boda.
Si buscáis un fotógrafo de bodas en Sevilla y queréis un reportaje en el que las fotografías acompañen al día en lugar de dominarlo, podéis conocer el trabajo de Raúl Pilato y su forma de entender la fotografía de bodas.
Porque el mejor reportaje no es el que os obliga a dejar de disfrutar para conseguirlo.
Es el que consigue contar todo lo que habéis disfrutado.
